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Instrucción y Seguridad en Aviación

INSTRUCCIÓN Y SEGURIDAD EN AVIACIÓN

INCENDIOS FORESTALES – ALA FIJA 

NUESTRO MUNDO ESTÁ AL REVÉS O SOY YO EL QUE ESTÁ CABEZA ABAJO

 

«No hay nada más peligroso que una gestión encabezada por tontos motivados y seguida por listos desmotivados». «Cuando un ciego guía a otro ciego, caerán a un hoyo».

Dos frases cortas para empezar describiendo la escena actual.

El sector de los incendios forestales en el Sur de Europa, ya definitivamente sin la cantera histórica de la Aviación Agrícola, pasa por una difícil transición generacional. Los niveles de Instrucción y Seguridad se están viendo seriamente comprometidos, mediante una visión cortoplacista, egoísta y limitada, obsesionada con el Capital Financiero y Capital Físico, sin dar la importancia que merece al Capital Humano en la salud de las empresas.

Va a implosionar de alguna manera, en algún momento.

«Lo que no beneficia a la colmena, no beneficia a la abeja». Marco Aurelio

 

(Nota del autor: este artículo también se encuentra disponible en inglés)


INSTRUCCIÓN

¿Te imaginas a Fernando Alonso o Lewis Hamilton  entrando directamente a la F1 sin haber sido campeones en el mundo del Karting desde niños? ¿O sin haber pasado por la Fórmula Nissan, Fórmula Renault o Fórmula 3000? ¿O te imaginas a un Piloto de Ralis que no conozca la diferencia entre subviraje y sobreviraje o cualquier otro concepto-técnica relacionado con conducción avanzada?

Mmmm… No, eso no suele suceder. Quizás algún millonetis en el Dakar que no se comerá un colín, más allá de obtener algunas fotos para las redes sociales con toda la indumentaria de “Pro”, pero no es lo habitual.

Para llegar a la élite del automovilismo debes haber sido un competidor de élite en categorías previas y conocer todas las técnicas de conducción avanzadas, y aun así, si te sales en una curva, casi nunca acaba en tragedia. Para llegar a la élite en otros deportes tampoco hay atajos y la historia se repite casi siempre – subir el Everest, como negocio, sin experiencia y a base de pasta, ha aumentado drásticamente el número de fallecidos, accidentes e incidentes en las últimas décadas, aunque los medios tecnológicos hayan progresado notablemente desde los inicios de la actividad.


Predisposición genética + Especialización temprana + Entrenamiento duro = Combate fácil.

Si una de las variables baja, las otras deben compensar. Si dos de las variables son bajas no importa como de alta sea la tercera, el resultado será un combate duro.

En el mundo de la aviación, el que más y el que menos trabaja con una máquina de 30M de € que aterriza y despega a 250Kms/Hr, vuela a más de 10.000m de altura,  llevando al menos 100 pasajeros (entre los que están nuestras familias).

O en el caso que nos compete, extinción de incendios forestales, máquinas de + 3M de € que se desplazan a velocidades de más de 300 Kms/Hr. A diferencia de los automóviles, estas aeronaves se mueven tridimensionalmente, rascando las copas de los árboles, sobre terrenos escarpados, operando a veces desde agua o pistas poco preparadas, rodeadas de humo, cables, inclemencias meteorológicas y coordinando la operación con numerosas aeronaves en la zona.

Un circo del aire contemporáneo que deja en pañales a algunos de los más afamados escenarios de la Aviación de la Segunda Guerra Mundial. Si te equivocas, tienes muchas papeletas de que acabe en desgracia.

 

 

Sin duda, tratando de ser objetivo y sin magnificar,  pocas actividades pueden llegar a ser tan exigentes como la Extinción de Incendios Forestales.

Formación

El público no especializado podría pensar que el estándar de formación inicial, entrenamiento operacional y de seguridad de los pilotos debe estar por las nubes, nunca mejor dicho. Los mejores de sus promociones y los más entrenados en todo tipo de maniobras: los “Navy  Seals” del aire.

Algo así como «el nota» éste, ¿correcto?.

Pues…”Au contraire, mon frére”. Salvo algunas excepciones en empresas que verdaderamente invierten en instrucción y seguridad, la instrucción “Ab Initio” da pena, literalmente.  Está mal pagada y es habitual encontrar a alumnos que recién terminada su fase de instrucción pasan a ser los instructores.  Desafortunadamente no tenemos a los mejores ni a los más experimentados para impartir instrucción de calidad, incidiendo en recuperación de maniobras anormales, acrobacia básica o gestión de emergencias reales (es increíble que haya instructores que nunca han hecho más que aproximaciones a pérdidas ni recuperación de maniobras anormales reales: el equivalente a un curso de conducción avanzada para conductores profesionales).

Hay varios informes de accidentes en transporte de pasajeros con fatales consecuencias relacionados con conflictos entre los ordenadores, velocidades, ángulos y sensores. La aeronave entra en pérdida, se desploma y el piloto como un mono con una tablet, meneando el “Joystick” como si de una chocolatera se tratase, flaps arriba, flaps abajo sin ton ni son y por supuesto sin sentir ni entender totalmente qué pasa (hay varios informes de agencias como la NTSB fáciles de Googlear, y para los menos curiosos, varios capítulos de Mayday Catástrofes Aéreas sobre la temática que expongo). Sus carreras han sido “tan seguras” (entre infinitas comillas) y simuladas que nunca ha sentido un avión vibrar, retorcerse en el aire, cambiar de sonido o ponerlos patas arriba.

En la carrera tecnológica por mitigar el error humano con máquinas, si bien se han mejorado numerosos aspectos nos hemos olvidado que cada vez atrofiamos más las habilidades básicas de los aviadores, como niños absorbidos por las pantallas que ya no saben rendir fuera de la Realidad Virtual.  Sentir es entender.

Nuestros instructores en ocasiones son básicamente pilotos en prácticas a merced de los intereses económicos de las escuelas, de modo que ante este panorama, esperar que un aspirante a piloto profesional se titule con unos estándares de seguridad aceptables y sepa qué hacer o no hacer ante una emergencia real, una pérdida o barrena que se salga del habitual vuelo recto y nivelado, es una utopía. Con suerte habrá hecho alguna aproximación a la pérdida, no balbuceará al notificar por radio y la competencia lingüística OACI en inglés nivel 4 será el equiparable al nivel de inglés de nuestro mediático jugador bandera, el afamado crack de Camas,  Sergio Ramos.

(Menos mal que aunque cazurros, por lo menos ¨semoh¨ graciosos)

Tras la formación inicial, una vez se aproxima la selección y formación operacional, la situación no mejora ya que muchas compañías no subsanan estas carencias. Los procesos de selección de pilotos se adaptan a las necesidades del sector y los estándares son variables.

En fases de poca demanda de pilotos, aprietan como si fueran a contratar a la tripulación del Space Shuttle de la NASA, magnificando sobremanera la operación, lo cual es exagerado, pero al menos no va en contra de la seguridad.

Por el contrario, peor es cuando en fases de necesidad abren el grifo escandalosamente y casi todo vale.

Lo cierto es que los pilotos que antes no entrarían ni de operadores terrestres (con todo el respeto para la labor de los operadores), ahora pasan a ser los CR9´s y Messi´s del aire y las compañías se los rifan.

Incluso alguna empresa ha comenzado a especular con las habilitaciones al más puro estilo linea aérea, para paliar las consecuencias económicas de una cuestionable gestión previa. Algo inaudito en el sector de los incendios forestales en el que hasta la fecha, en el peor de los casos te hacían firmar una permanencia que acarreaba cláusulas escandalosamente altas, pero nadie pagaba por volar, ya que el conjunto  actividad/aeronave (mono-tripulada, de manera manual, a baja altura y con alta siniestralidad) requiere una serie de habilidades, destrezas, conocimientos y entrenamientos de gran complejidad y especialización que hasta la fecha, ningún gurú de despacho se atrevía a cuestionar.

 

El efecto Dunning-Kruger. Más peligroso que un tonto, un tonto motivado

El efecto Dunning-Kruger se define como «un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad meta-cognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. Por el contrario, los individuos altamente cualificados tienden a subestimar su competencia relativa, dando por sentado erróneamente que las tareas que son fáciles para ellos también son fáciles para otros».

Cuando las altas esferas (o los cargos de traje y gomina que deambulan por los despachos y pasillos de las plantas altas) sienten sus tronos amenazados por inseguridades y carencias propias, no designan a los más capaces para los puestos de responsabilidad operativa, buscan el perfil contrario y acaban dando alas y motivación al menos capaz, sencillamente porque es más fácil de manejar y supone una menor amenaza.

El tonto motivado ejercerá sus funciones con disciplina militar y una lealtad propia de los canes.

Ya lo dijo Marco Aurelio: «La disciplina es una gran ayuda para el que posee un mediocre ingenio».

 

Cuando un ciego guía a otro ciego, caerán a un hoyo

 

Tan peligroso como un tonto motivado en el poder, es un grupo de listos «followers» desmotivados, que miran para otro lado mientras tengan sus comodidades básicas inmediatas cubiertas. Es una forma de egoísmo, con el agravante de la plena consciencia. El «tonto», bastante tiene con serlo y como atenuante, es menos consciente.

Siguiendo con Marco Aurelio y la filosofía Estoica «Lo que no beneficia a la colmena, no beneficia a la abeja».

Cuando todos, tontos-motivados y listos-egoístas, caen al hoyo y llegan puñaladas propias de Juego de Tronos, se pone el grito en el cielo.

Crónica de una muerte anunciada. Dejaste entrar al zorro en el gallinero cuando tenías las llaves del corral.

 

La pérdida de Capital Humano

En esta linea, no solo se deja de fomentar la excelencia y valorar el Capital Humano, sino que se llega a tolerar la mediocridad por necesidades contractuales. Tiene tufo a Déjà Vu similar al escenario de las low cost en lineas aéreas, que abaratando costes y haciendo pagar las habilitaciones a los pilotos, han transformado aeronaves en autobuses urbanos volantes, mejorando la conectividad a costa de empeorar el servicio notablemente.

Cuando has asistido personalmente al funeral de compañeros; cuando el fabricante de la aeronave patrocina un programa como este, en el que se ayuda económicamente a los hijos de difuntos aviadores que perecieron en la actividad con nuestro modelo más popular; cuando la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), emite recomendaciones e informes como este, y este otro. Cuando la Seguridad Social contempla una reducción de la edad ordinaria de jubilación para el piloto de trabajos aéreos por naturaleza excepcionalmente penosa, peligrosa, tóxica o insalubre y elevados índices de morbilidad o mortalidad; cuando sabes que incendios forestales no son una operación de dos pilotos automatizada en la que un Comandante de alta experiencia compensará tu inexperiencia inicial como sucede en transporte comercial.

Es entonces cuando te das cuenta que no tiene ni puta gracia, y que las consecuencias de prostituir la aviación en el transporte de pasajeros hace la experiencia de volar más burda e incomoda, pero en nuestro caso, además de desprestigiar a todo un sector, MATA.


SEGURIDAD

Y en este contexto, suele pasar que cualquiera de los que se acaba colando por los agujeros del Queso Gruyere (para algo han servido los cursos de SMS), consciente de sus limitaciones, desarrolla las artes del oportunismo y del engaño -mediante la adulación a jefes y la falsa apariencia de cualidades que realmente no tiene-. Inevitablemente se acabará arrimando a la cúpula de los cargos fantasma y estómagos agradecidos, o a instrucción/seguridad para buscar algunos eurillos extra, un estatus, cierta seguridad laboral, o de todo un poco.

Se crean pues dos tipos de profesionales. En palabras del escritor Nassim Taleb:

Uno es el de los académicos, los redactores de informes y los analistas de las plantas superiores, que estudian sucesos futuros y escriben libros y artículos (en nuestro caso cambiamos libros y artículos por emails y grupos operacionales/seguridad en whatsapp).

El otro está formado por profesionales prácticos y operativos que, en lugar de estudiar sucesos futuros, intentan entender cómo reaccionan las cosas a la volatilidad durante la operación real. (Normalmente están demasiado ocupados para escribir libros, artículos, ecuaciones o teorías, impartir discursos o para ser reconocidos por los Muy Honorables y Estreñidos Miembros de las Cúpulas de Colegas, y acaban escribiendo solo por responsabilidad cuando no queda más remedio y la situación es grave).

En otras palabras, en el sector de los incendios forestales, en este lado del charco, se generan dos corrientes de pensamiento bien definidas:

Los “Teórico-Absolutistas”  (Anointed-Academics)    

VS         

Los “Real-Relativistas” (Wisdom of crowds-Practitioners)

 


El Teórico-Absolutista  (en adelante T.A.)

Se eleva por encima del resto mediante dos pilares bien definidos:

 

1-La teoría del Plan Maestro (en forma de S.O.P, M.O, Planes Estratégicos o Circulares Operacionales e Informativas)

Existe un P.M. -Plan Maestro-,  o B.P.E. -Biblia del Piloto Estúpido- (mira que les gustan los acrónimos), creado o a veces copiado por los pseudo-académicos, en forma de S.O.P., M.O., Circulares Operacionales y Circulares Informativas.

-El Plan debe ser impuesto al grupo (por su propio bien y por cumplir con los requisitos de la Autoridad).

-Si alguien se opone: es mala persona, tóxico o estúpido.

-Cualquier evidencia que cuestione el Plan Maestro, debe ser inmediatamente descartada y combatida desde el extremo opuesto.

-Nunca, bajo ningún concepto, se debe admitir que el Plan Maestro ha fallado. El Plan Maestro funcionó bien, pero el grupo no lo siguió o interpretó correctamente porque son básicamente estúpidos (escrito en prosa, con «palabros» menos hirientes). Habría funcionado si no fuera por “los malos” que lo han boicoteado.  El Plan Maestro realmente funciona, intentémoslo de nuevo pero con medidas aun más obvias.


2-La teoría de la manzana podrida (The bad apple theory)

– Los mega complejos sistemas que forman las empresas de aviación estarían bien si no fuera por el comportamiento errático de algunas personas poco fiables -o estúpidas (manzanas podridas)-, que crean desvíos procedimentales (Procedural Drifts).

– Los Factores Humanos causan los accidentes: el Error Humano (en la moda de safety llamado pérdida de consciencia situacional)  se encuentra detrás de más de dos tercios de los eventos de seguridad.

– Los accidentes o eventos de seguridad ocurren en su mayoría por Factores Humanos y en forma de inevitables sorpresas ajenas al sistema actual establecido en la organización.

El T.A. impartirá charlas magistrales sobre el riesgo y su mitigación sin haber asumido un solo riesgo en su vida más allá de la montaña rusa del parque de atracciones de su ciudad y de los riesgos de  las batallitas del Abuelo Cebolleta, avalado por cursos SMS y AVSEC de dudosa utilidad o en algunos casos por el propio gerente o ROV, que suele ser afín ya que le da pocos dolores de cabeza, o  es directamente compañero de barra de bar, de sesiones de padel u otras actividades extra laborales. Adora las matrices de riesgo, sus colores favoritos son el rojo, el amarillo y el verde y en ocasiones puede rozar el orgasmo al pronunciar expresiones como “Rango Tolerable”.

Demoniza al profesional operativo durante los cursos de CRM y Seguridad, lanzando frases despectivas tipo: “este es de los que piensa que apaga los fuegos solo” mientras pone 4 fotos para rajar de compañeros que, independientemente de que lo hagan bien o mal, están ahí, en el tajo y no merecen ser desprestigiados desde fuera de las trincheras.

Lo más importante es el bienestar individual. Si tengo que ser un hombre de paja, lo seré. Una marioneta, también. Si me llaman tonto, da igual, tengo pan. Y si tengo que asumir un cargo para el que no estoy preparado y que moralmente no me corresponde, por supuesto que lo acepto.  Lo importante es el dinero y la comodidad que me ofrecen individualmente, independiente de que la seguridad e imagen del colectivo se deterioren. “Mientras lleguemos a mi jubilación me basta, los que vienen detrás, que despabilen”.

 

 

Mejor no te compliques

Otro clásico de los T.A.: “para qué te vas a complicar si tienes opciones más fáciles y al final, da igual, el fuego se apagará cuando se tenga que apagar”. Fácil decir esto cuando se pasa más tiempo escondido en oficinas o bases inactivas que en fuegos reales y el que supuestamente se complica es el que ayuda a sostener contratos que alimentan tu estómago agradecido.

El T.A. es acérrimo defensor de los S.O.P. (Standard Operational Procedures) y manuales en general como única manera segura de operar en incendios forestales, siendo esta operación, paradójicamente, la menos estándar y la más volátil que puede existir dentro del Segmento de los Trabajos Aéreos. Cada misión es diferente.  El T.A. o sus aleccionados subordinados de oficina, mandarán decenas de actualizaciones anuales de párrafos irrelevantes de los manuales exigiendo acuse de recibo, como si todos trabajáramos sentados de 7 a 15 y estar fuera de casa 24hrs al día no fuera una carga lo suficientemente pesada per se.  Su visión limitada, solo les permite ver S.O.P´S y otros manuales como un “Código Penal”, fuente inagotable de acusaciones en caso de evento de seguridad, por supuesto imputable en la mayoría de los casos a los FFHH, o dicho de otro modo, a la estupidez del piloto.

El T.A. es la viva representación del Paradigma de los Monos aplicado a la Seguridad; cuando tiene oportunidad predica: “No lo hagas, nunca se ha hecho así, si lo haces, atente a las consecuencias”. El profesional operativo es criminalizado y estigmatizado en grupos, mails o charlas (el predicador no sabe por qué se sigue haciendo así pero ha de sonar categórico y contundente).

La repetición genera adherencia y permanencia, no progreso ni mejores niveles de competencia. Por el contrario,  la exposición controlada a dosis saludables de estrés y discomfort, más el cuestionamiento continuo, sí generan progreso. Pero el T.A. lo desconoce y por tanto, lo rechaza -> “No sabes lo que no sabes, mientras te encuentras en la fase de incompetente inconsciente”, y algunos solo salen de esa fase en un determinado momento de la vida -paradójicamente, cuando mueren.

El T.A. es también defensor de la Política de Seguridad de la empresa que aparece en el Manual de Gestión de la Seguridad y que casualmente es el mismo corta-pega vacío de contenido para la mayoría de operadores y ATOS habidos y por haber.

Excepcionales vistas de los académicos desde lo más alto de su Torre de Marfil.

En resumen, el  T.A. cree que el conocimiento está concentrado (por supuesto en él o en su cortijo de iluminados), que las respuestas han de ser entregadas de arriba abajo por los mismos iluminados, ya que el grupo es ignorante e incapaz. Su visión está basada en experiencia pseudo-académica, distribuida de manera planificada, oficial (solo se usan canales oficiales y se cohíbe la espontaneidad en forma de aporte no oficial); la información es lanzada en forma de imposición unidireccional, desde arriba hacia abajo (Torre de Marfil) a veces de manera reconocida, y otras veces camuflada en falsos sistemas de mejora que son filtrados por los T.A. Esta visión es descrita por Thomas Sowell en su libro “The Vision of the Anointed”.

 

 

 


El Real-Relativista (en adelante R.R.)

Entiende que la seguridad no es binaria, ni tampoco tricolor. No existe un concepto de seguridad único, estándar, inflexible e infalible. Piensa que la cantidad y la calidad del entrenamiento, combinadas con dosis horméticas de riesgo afectan, modifican e individualizan los rangos de seguridad, minimizan los peligros y relativizan los riesgos. La dosis hace el veneno.

No es más seguro el que menos se expone, muy al contrario, es más seguro el que más hace, el que más y mejor entrena y el que se expone de manera consciente y competente (ver Jerarquía de la competencia según Maslow) a cierto nivel de estrés o discomfort.

¿Por qué vamos a cargar a ese punto de agua que está 2000ft más alto, la salida y entrada son más complicadas, además es más pequeño, cuando tenemos este que es más fácil aquí cerca? ¿Por qué complicarnos?. Me han hecho esas preguntas en numerosas ocasiones. Respuesta corta: “Por nuestra seguridad”. La respuesta larga; en un debriefing, se muestra a continuación:

Rendimiento VS Estrés

Conforme la exposición va subiendo, el rendimiento sube de manera más o menos proporcional hasta alcanzar un punto óptimo al que llamamos “Overreaching o Sweetspot”. De ahí en adelante  rendimiento y seguridad empiezan una peligrosa cuesta abajo a la que no interesa asomarse mucho.

La clave consiste en identificar ese punto de inflexión en el que más deja de ser mejor y poder mantener el equilibrio en el vértice de la curva. Si has llegado a ese punto de implicación y compromiso, probablemente entre otros atributos y cualidades remarcables tendrás visión introspectiva para saber si te estás empezando a caer y si no es así, ante la duda, al menos serás honesto contigo mismo para recurrir a semejantes de tu “tribu” y pedir una opinión externa lo más objetiva posible. Todos tenemos un “alter ego” que nos dirá lo que piensa aunque no sea necesariamente lo que queremos escuchar. Si no te ha surgido el debate interno es muy probable que aun estés en los rangos anteriores.

En un periodo de vuelo que implica 20 cargas/descargas, no haremos las 20 bajo máxima exigencia y en el rango alto de nuestras capacidades (la dosis hace el veneno), pero por lo menos 2 o 3 haremos, lo cual a la larga implica PROGRESO Y MEJOR RENDIMIENTO.


Conocimiento y Seguridad son conceptos difusos, no absolutos

El R.R. entiende que tanto conocimiento como seguridad son conceptos difusos.

Un acróbata del Circo del Sol puede operar de manera más segura mientras realiza múltiples piruetas a 10m del suelo que un individuo no especializado que realiza una simple voltereta a ras de suelo.

Sean D. Tucker puede operar de manera más segura su complejo biplano acrobático Challenger durante una rutina de Airshow que un recién titulado Piloto Privado durante un sencillo vuelo de travesía en Cessna 152.

Marc Márquez, probablemente está más seguro compitiendo a 350Km/Hr en el circuito de Qatar que un joven de 16 años cruzando el centro de Madrid en patinete. Y además no todos podemos ser acróbatas del Circo del Sol, ni Sean D. Tucker, ni Marc Márquez (por más que le pese a Valentino, siempre hay alguien que te moja la oreja, hagas lo que hagas).

Existen escenarios potencialmente peligrosos pero aceptados socialmente y otros escenarios potencialmente seguros no aceptados por incompetencia inconsciente. El R.R. cree que una correcta y concienzuda selección de personal es necesaria y ahorrará costosos procesos de entrenamiento posteriores para intentar probar el argumento bandera de los Teórico-Absolutistas; que todos somos iguales y podemos tocar el piano o surfear olas con el entrenamiento necesario (no, perdona, yo no he desarrollado inteligencia musical mientras estaba en una fase de plasticidad cognitiva, y por más que entrene ahora con el mejor pianista y con el mejor software musical, mis dedos nunca dejarán de parecer morcillas aporreando el teclado, ni aunque me vista desde la cabeza a los pies por Billabong y me compre el último modelo de VW California con techo elevable, seré un surfero de verdad).

Durante la infancia, el pianista probablemente asistía a clases diarias de piano; el surfero vivía en la playa con su padre, que también era surfero; y yo, manejaba aviones de Radio Control con 6 años o volaba en aviones de incendios y fumigación sobre las rodillas de mi padre, que también era piloto.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Un vídeo a veces transmite más que un millón de palabras escritas.


La carga genética predispone, pero raras veces determina

Lo que sí es determinante, es que ciertas habilidades o se desarrollan como parte de un plan conjunto de desarrollo de habilidades motrices, gruesas y finas, y de inteligencias múltiples, en edades tempranas, o de mayores la cosa se complica. Y que puedas pasar la máquina de coordinación de las frutas en el Reconocimiento Médico del CIMA no te hace apto ni seguro para un trabajo como piloto agroforestal.

Si es por hobby, hacer el indio fuera de tu zona de dominio puede ser divertido y recomendable, pero si se trata de una profesión que necesita de dichas habilidades como mecanismo de supervivencia, no haber desarrollado suficiente inteligencia espacial o cinestésico-corporal, tener una mala coordinación entre miembros (manos y pies – motricidad gruesa), o ser un mal gestor de emociones, más que intrusión profesional, es un acto de ignorancia por parte del que lo intenta, casi siempre por perseguir un estatus, pero sobre todo es una irresponsabilidad para el que lo consiente, por comodidad o complicidad en una operación mal gestionada.

Se pueden dar casos en lo que algunos individuos, con un deficiente desarrollo de estas habilidades, hayan obtenido una licencia en una escuela de dudosa moral, por el simple hecho de pagar 60.000€ (quien dice licencia también dice habilitaciones), y que por necesidades contractuales de las empresas, sin ni siquiera realizar una prueba en vuelo para comprobar estas habilidades básicas, ni una entrevista personal por un especialista, o unas llamadas para cotejar la supuesta experiencia, entren en el sistema. Y una vez dentro, con departamentos de instrucción y seguridad marionetas de las gerencias incompetentes, se intenta arreglar con instrucción a granel para no desestabilizar el sistema ya que se necesita al personal para cumplir contratos.

Si una imagen vale más que mil palabras, este vídeo explica dicho concepto; no todos somos iguales, de nuevo en clave de humor y solo en algo más de 4min.

Antifragilidad

Lo contrario de frágil no es robusto, es antifrágil. Algo que simplemente resiste un determinado estrés o volatilidad es robusto. Algo que se fortalece de ese mismo estrés o volatilidad es antifrágil. Lo que no te mata, te hace más fuerte. El R.R. piensa que un profesional enrolado en misiones tan volátiles, azarosas y desordenadas como las misiones en incendios forestales debe formar parte de un sistema de entrenamiento verdaderamente Antifrágil, que se fortalezca y nutra de una dosis continua de micro errores de leves consecuencias  (ver conceptos Fragilidad, Robustez y Antifragilidad según Taleb) y no dejando de hacer mientras se sigue un S.O.P genérico y teórico, creado por los T.A., lo cual es la mayor expresión de fragilidad en el mundo de los profesionales operativos.

«La gente que busca desarrollar su fuerza con las modernas máquinas de gimnasio puede llegar a usar en ellas mucho peso, pero serán incapaces de levantar una piedra pesada y perderán una pelea con cualquiera que haya entrenado en un entorno más real. Su fuerza sólo funciona en un dominio muy específico, y ese dominio no existe en la vida real» – Nassim Taleb

El R.R. se da cuenta de que casi todas las políticas de seguridad de las empresas de incendios forestales en las que ha estado son corta-pega idénticos y no representan más que palabras vacías dispuestas según lo que indica la norma para evitar no conformidades en las auditorías de la autoridad. Lamentable, he visto al menos 5 que coinciden en el 90% del contenido y en la actualidad las leo sin interés al carecer de coherencia con la operación real y por tanto, credibilidad.

Este otro vídeo, escenifica en una breve y brillante escena de Hollywood, la interacción de un Teórico-Absolutista (el rubiales) con un Real-Relativista (Matt Damon). “La titulitis VS the real stuff”. No tiene desperdicio.


Fluyendo (FLOW)

El R.R. trabaja con el concepto de FLOW, aunque ni el mismo lo sepa.

¿Alguna vez has sentido que todo encaja, que vas por delante de la actividad y que la productividad es escandalosamente alta? Y no necesariamente en aviación, puede suceder mientras escribes, tocas un instrumento musical, haces ejercicio o desarrollas cualquier otro tipo de proyectos.

Si lo has sentido estabas en “Flow”, en castellano; “Flujo”, o “Fluyendo”.  Y seguro que también has sentido lo contrario, que nada encaja, que vas por detrás y que las musas no están contigo. Esta maravillosa experiencia de “Fluir”, descrita en detalle en el libro Fluir por su máximo exponente Mihály Csíkszentmihályi, no es aleatoria, se persigue, se entrena, y está directamente relacionada con el último escalón de la Jerarquía de la Competencia de Maslow; Competencia Inconsciente, dónde se mezcla lo instintivo con la hiperconsciencia.

Tener el control de la mente significa que, literalmente, todo lo que sucede puede ser fuente de alegría y consecuentemente, si lo que haces te hace feliz y lo disfrutas, acabarás dominando la actividad. Esto lo explica francamente bien Steve Jobs en un breve discurso muy motivador.

Es un estado óptimo de consciencia donde el desempeño, tanto físico como mental, se dispara y todo parece cuadrar. Estás tan concentrado en la tarea que se pierde la noción del tiempo; a veces parece que todo vaya a cámara rápida y otras veces se ralentiza. Puedes pasar 12 horas delante del ordenador como si fueran 2 horas, o conseguir que 3 horas haciendo 70 descargas se consigan sin gran esfuerzo, de manera natural.  Matrix bullet Dodge, una manera gráfica de describirlo.

Si te interesa el concepto, Steven Kotler es otro autor especializado en el concepto y orientado a los deportes extremos, especialmente en su libro “The Rise of Superman, decoding the science of ultímate human performance”.


La teoría del barril podrido

En una versión simplista y adaptada por determinadas organizaciones del sector de los incendios forestales, se mete en “el saco de los Factores Humanos”, la mayoría de eventos de seguridad. El sistema sería perfecto si no fuera por los desvíos procedimentales que algunos (manzanas podridas) realizan.

Por el contrario,cuando miras con detalle suele ser el barril el que está podrido o en mal estado y acaba contaminando a las manzanas, que por naturaleza se presuponen sanas.

No todas las organizaciones, en realidad muy pocas, tienen suficiente madurez y recorrido en el ámbito de la seguridad como para hacer un ejercicio de introspección y evaluarse a sí mismos. Presuponiendo un proceso de selección serio y profesional, en el cual se eliminan candidatos que no cumplen los requisitos de experiencia y conductuales, los trabajadores de una empresa no son de manera inherente éticos o no éticos, sino influenciados por la cultura corporativa que les rodea. Nadie, en su sano juicio,  acude al trabajo con la firme intención de rendir mal o tener un accidente.

 

No todas las organizaciones, en realidad muy pocas, tienen suficiente madurez y recorrido en el ámbito de la seguridad como para hacer un ejercicio de introspección y evaluarse a sí mismos.

Inteligencia colectiva como fuente de conocimiento

Visión contraria a sistemas basados en  “mono-gestión”, y no me refiero a cómo funcionan las cosas en el “Planeta de los Simios”, sino al mono de “solo-único” y de connotaciones rancias, anacrónicas, autocráticas y negativas, que además se basa en  “micromanagement”, es decir, un único jefe que dice a todos lo que deben hacer en cualquier campo de conocimiento, en cualquier momento (por el bien de todos).

Un líder de una organización sana, moderna y avanzada, puede delegar en un grupo de asesoramiento (por ejemplo Safety Review Board), aunque bien podría ser otro departamento; financiero, operacional, etc…Este Safety Review Board debe estar formado por personal operativo y experimentado que además debe tener la capacidad de ser respetado por el grupo para obtener inputs e indicadores, con el objetivo de llegar a una seguridad verdaderamente generativa, proactiva, preventiva, predictiva y no solo reactiva. Esto es, hacer uso de la inteligencia y experiencia colectivas.

Dos libros de referencia en los que se basa esta corriente de pensamiento son:

“The Wisdom of Crowds” de James Surowiecki“The field Guide to Understanding Human Error” de Sidney Dekker

En resumen, el R.R. cree que conocimiento y seguridad son conceptos difusos, que las respuestas emergen de la sabiduría colectiva (los que verdaderamente están implicados en la operación real), basadas en experiencia real, de manera no necesariamente planificada u oficial (para generar un reporte de seguridad o una oportunidad de mejora, no se debe exigir un único canal determinado, a veces incluso de manera extraoficial surgen aportes interesantes), en forma de interacciones espontáneas.  En el sector de los incendios forestales como en cualquier otro, las manzanas podridas son producto de barriles en mal estado que echan a perder manzanas.


Diagrama de Flujo de Actividad

 


IDEAS FUNDAMENTALES:

COMPROMISO DOXÁSTICO  COMO FILOSOFÍA DE INSTRUCCIÓN Y SEGURIDAD

Compromiso Doxástico – Jugarse el pellejo

Aunque no se haya definido explícitamente hasta este punto, es la esencia o piedra angular de todo lo descrito en esta reflexión, y se puede definir en pocas palabras como “un tipo de creencia que va más allá de la charlatanería y con la que estamos lo suficientemente comprometidos como para asumir ciertos riesgos personales”.

Si de verdad no creyeras en lo que predicas, no te expondrías a dar instrucción ni aleccionarías sobre algo que no puedas demostrar (a no ser que seas un incompetente inconsciente) tanto en instrucción como en Seguridad Operacional, de lo que se deduce lo siguiente:

«Alma en el juego»: Solo se deben creer predicciones y opiniones de aquellos que se comprometen con cierta creencia teniendo algo que perder, de modo que, el error de juicio, necesariamente implique un coste.

Jugarse el pellejo: Cualquier persona involucrada en un acción que pueda generar daños en otros (incluso probabilísticamente) debe estar expuesta a ese daño independientemente del contexto.

 

«Solo los que se juegan el pellejo están legitimados para tomar decisiones por los demás»


SEGURIDAD OPERACIONAL

Para hablar de Análisis de Riesgo, hay que entender los riesgos, y ciertos riesgos no pueden ser descifrados teóricamente desde un despacho. Es necesario haberlos vivido y continuar viviéndolos.

En el ámbito de los incendios forestales, siempre ha existido el Dilema Gerencial Protección VS Producción, en el que un exceso de Seguridad puede llevar a la bancarrota y contrariamente demasiada fijación en los beneficios cortoplacistas pueden llevar al cese de la operación por inseguridad, accidentes, etc…

Las decisiones cuestionables de ciertas “cúpulas”, la alarmante deshumanización y gestión “anti-aviador” generalizada del sector, la inaccesibilidad y desconexión de la realidad de ciertas gerencias, la inoperancia de algunos de los que nos representan al no entender o no querer entender la problemática (ya que su sueldo y confort dependen de que no lo entiendan); la pasividad, desunión y egoísmo de los propios aviadores, hacen que la balanza esté más desequilibrada que nunca y el profesional vocacional (Real Relativista) en peligro de extinción (o de migración a otros ámbitos laborales).

En muchos casos, el operativo se siente como en una travesía por el desierto y acaba renunciando a su esencia: trabajar siempre con estándares altos independientemente de las circunstancias, sin esconderse ni tener que usar demasiados filtros. Es lo que tiene la dictadura de la estandarización y la comodidad, se pierde el color, la gracia, y todos acaban siendo grises, pasando por el filtro de lo corporativamente correcto, como bien pudiera suceder a un autónomo emprendedor que aprueba unas oposiciones y el propio sistema lo acaba convirtiendo en vago, inoperante e incompetente.


A los Gerentes y Directores les recordaría:

Que tan importante o más que la obsesión por el capital financiero, es saber atraer el capital humano, bien mucho más escaso que el capital financiero. Se puede obtener un crédito con un «click», pero no se pueden hacer pilotos como el que hace churros en una churrería. Debemos mantener un ratio razonable entre experiencia y nueva energía.

En este sector existe una acusada falta de cantera. Un piloto, en el caso de la operación especializada y monotripulada que se nos presenta,  puede tardar 3-5 años, a lo largo de un costoso proceso,  para desempeñar su función de manera competente y segura.

Si queremos progresar debemos comprender que son los dotados quienes seleccionan a las organizaciones, no al contrario.

“La excelencia no es nunca un accidente. Es  siempre el resultado de un alta intención, un esfuerzo sincero y una ejecución inteligente; representa la sabia elección de muchas alternativas – la elección, no la oportunidad, determina tu destino” – Aristóteles

Pay Peanuts – > Get Monkeys


El sector de los incendios forestales es diferente al sector de la linea aérea

El muy respetable ingeniero, piloto y padre del Fly-By Wire, Vicepresidente de Airbus, Bernard Ziegler, en su discurso (más abajo) puede tener parte de razón, pero nuestra aviación es diferente y lo que nuestros mandamases han de entender es que nunca se podrá implementar el mismo modelo de selección y entrenamiento de pilotos en una operación manual, monotripulada, de extinción de incendios que para una aviación multitripulada y automatizada.

Un gran empresario en lo que a éxito económico se refiere. No debería ser el espejo en el que mirarse en nuestro segmento de los incendios forestales si no queremos que los accidentes incrementen exponencialmente. No tenemos un Comandante de alta experiencia a nuestro lado que nos haga de mentor en una fase inicial, ni las máquinas vuelan solas.

«I don’t give a shit if no one likes me. I’m not a cloud bunny or an aerosexual. I don’t like airplanes. I never wanted to be a pilot like those other platoons of goons who populate the airline industry.»  – Michael O’Leary.

Seguridad e instrucción no deben estar “compradas” o silenciadas por la Gerencia

Puede parecer la opción más rentable para los Gerentes con mentalidad autocrática y cortoplacista. No obstante, a la larga, comprar el silencio, la comodidad, la pasividad y la inoperancia, es mucho más caro si tenemos en cuenta accidentes, incidentes, repuestos, perdida de contratos, además del desprestigio de las aeronaves y de todo el sector.

 

En el Reino de los ciegos, el tuerto es el Rey.

Se puede engañar a algunos todo el tiempo, a todos algún tiempo, pero no a todos, todo el tiempo (A.Lincoln) 

Siempre debería haber un estado de riña y cuestionamiento saludable entre la Gerencia y Seguridad/Operaciones. Si no se cuestiona nada, no estás cumpliendo con tu función y flaco favor le haces al sector y a tus compañeros.

Como pilotos nos educan y adoctrinan para acatar la autoridad, promoviendo fe ciega en grupos de “pseudoacadémicos” o “presupuestos superdotados”, responsables de resolver grandes y complejos problemas desde sus despachos situados en lo más alto de la Torre de Marfil.

No obstante, en la mayoría de casos, dichos problemas solo se resuelven mediante la inteligencia colectiva y pensamiento crítico del grupo que directamente se encuentra involucrado en la tarea.

Exige seguridad, exige competencia, dignifica tu sector y vigila al que te vigila, pues al final del día serán tus dientes los que habrán ido en la aeronave.

Como en todo hay excepciones y no se puede generalizar, ni con las escuelas, ni con los operadores, ni con los aviadores, ni con mantenimiento, ni con algunos ejemplos mencionados. Efectivamente hay profesionales competentes, desencadenados y comprometidos más allá de la remuneración a corto plazo. Hay algunos Gerentes con visión y algún que otro Cargo “Responsable” que en el Reino de los Ciegos, al menos es tuerto y termina, por falta de competencia, por ser Rey. Por lo tanto, aun hay cierta esperanza.

Dentro de una visión más pesimista, el físico alemán Max Planck dijo una vez que: “la ciencia avanza de funeral en funeral».

O más concretamente:

«Una nueva verdad científica no triunfa al convencer a sus oponentes y hacerles ver la luz, sino más bien porque sus oponentes finalmente mueren, y una nueva generación crece y está familiarizada con la nueva realidad»

Este ejemplo, transferido a la operación de incendios forestales, donde prevalece la “visión clásica de la seguridad” y se rechaza la «visión más actual de la seguridad e instrucción» que este artículo señala, nos dice que el cambio se producirá naturalmente con el cambio generacional. Es decir, cuando los pilares de la generación actual vayan palmando.

Hasta entonces, debemos tener presente que existen grandes dosis de inteligencia práctica en cada uno de nosotros y no debemos dejar la gestión del conocimiento en manos de unos pocos expertos (o un experto), sino involucrarnos activamente en todo lo que sea realmente importante. Deberíamos analizarnos a nosotros mismos y tomar responsabilidad con el sector. El cambio se debe fomentar desde dentro, predicando con el ejemplo en nuestro círculo cercano: somos el promedio de las 5 personas con las que más interactuamos.


El Método Académico es importante para el progreso, pero no debe sepultar el Método Heurístico

Steve Jobs, Bill Gates, Abraham Lincoln, Winston Churchill, Walt Disney, Mark Twain, Henry Ford, Thomas Edison, Albert Einstein, son solo algunos ejemplos de personajes históricos relevantes que no siguieron el método académico establecido, lo cual, no fue impedimento para probar su excelencia bajo un enfoque más Heurístico.

No se insta a fomentar una aviación completamente autodidacta, pero si a no perder la inquietud por progresar incluso si implica hacerlo fuera del sistema preestablecido por los “designados”.

Heurística aplastada, literalmente, por un sistema teórico y «super-safe», a prueba de «Dummies».

 

En manos de líderes capaces, ambos perfiles (Académicos y Operacionales) no tendrían por qué ser diametralmente opuestos y se podrían complementar, obviamente en el ratio adecuado, bajo una supervisión continua, y sin los extremos actuales donde los profesionales de primera línea, en terreno, los que sostienen contratos y no se esconden en la burbuja de la comodidad, son minoría bajo la dictadura del acomodado.

Un verdadero Líder crea más líderes, no followers

Un verdadero líder, protege a su “familia” de pilotos, se expone como el que más, pero jamás se esconde en despachos. Incluso no es utopía pensar que es posible un perfil intermedio, un piloto “Renacentista”, capaz de usar la esencia de la “Cultura Clásica” bajo un enfoque más “Contemporáneo”. Definitivamente, puedes seguir siendo un Aviador Operativo – Stick and Rudder- y cumplir con las exigencias burocráticas y procedimentales actuales.

Las preguntas son:

¿Están nuestros sistemas actuales, con los gestores actuales, preparados para valorar el Capital Humano? ¿Alcanzar a ver el talento como oportunidad de progreso y mejora?

¿O por el contrario, usarán el poder de sus cargos para criminalizarlos, desde la inseguridad, al verlos como una amenaza para sus tronos de reyes tuertos?


Si te reconoces en el lado operativo, no estás solo ni eres un bicho raro, ni menos seguro, aunque te lo intenten taladrar en la cabeza continuamente. El sector de los incendios forestales te necesita a ti y a muchos como tú para transmitir los valores que se están perdiendo y propiciar un verdadero cambio generacional y de mentalidad. Si te reconoces en el lado de los teóricos, asume tu responsabilidad con el sector, ten vergüenza torera y haz algo por cambiar el rumbo que llevamos, si no desde primera línea porque no sea tu vocación, al menos desde los despachos.

Como aviadores y cara visible del sector, ya tenemos suficientes estigmas heredados de manera injusta, mediante el Legado del Cártel del Fuego. No está la cosa como para seguir haciendo méritos y llevarnos también el de paletos e incompetentes.

Como todo en la vida, nada es verdad, nada es mentira…Definitivamente, yo estoy cabeza abajo…Y en mi mundo, quizás utópico, instrucción y seguridad en incendios forestales, están al revés.

 

 

 

Éder Navacerrada

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